domingo 15 de noviembre de 2009

Lo bueno de almorzar con mujeres...


... es que se demoran igual o más que tú para comer.

Bueno, cuando te demoras en comer.

Y yo, a diferencia del 99% de varones de este planeta, me demoro en comer.

Dicen que comer lento es saludable, pues no ingieres gases, la comida digiere mejor, y sobre todo no subes de peso.

Mentira.
Mentira.
Mentira.

Ayer me subí a la balanza después de tres meses. La aguja marcó 95 kg. y nueve líneas. O sea, casi 96.

Y me sigo demorando en comer como siempre.

:(

Pero no importa. Lo bueno es que a todas las chicas de la ofi les gusta almorzar conmigo.

:D :D :D

domingo 8 de noviembre de 2009

La del Asiento Trasero


Quedamos para irnos juntos saliendo de la oficina.
"Yo me voy para San Miguel", me dijo ella. "Nos vamos juntos pues".
Yo dije que por supuesto, faltaba más.
¡Excelente!
(Yo ya me había fijado en ella, y mi interés por ella iba creciendo con el paso de los días)
Nos esperaríamos en la puerta del Ministerio y tomaríamos un taxi para San Miguel

A la salida, la esperé.
No demoró mucho. Pero traía novedades.
"Hay dos chicas más que se van también a Maranga, ahorita salen".
Ok, esperamos.
Las dos chicas (una en realidad no tanto), salieron al toque.
A buscar taxi entonces para cuatro desde San Borja(1) hacia Maranga.

En eso estábamos, cuando salió un fulano de otra ofi, en su carro, y con otro pata suyo de copiloto.
"Ahi está Fulano, él se va para San Miguel", dijo ella. ¡Vamos con él!
Fulano detuvo su carro, y los cuatro nos dispusimos a subir al asiento trasero.
Tras un breve esfuerzo (mío sobre todo, que era el más grueso) subimos.
Pero he aquí que protestó Fulano:
"No pueden ir cuatro atrás. Me van a parar, me van a poner papeleta".
Tenía razón
Y ahora, ¿quién se baja?

Nos miramos los cuatro del asiento trasero. Miré a mi amiga. Ella me miró a mí.
Las otras dos tipas me miraron a mí.
Hete aquí que yo era el más grueso de los cuatro; por consiguiente, era el más indicado para bajarme.
Abrí la puerta y me bajé.

Pero yo, ¡oh iluso!, ¡oh lorna! , pensé por un momento que mi amiga se iba a bajar también, y nos íbamos a ir juntos en un taxi, como era el plan original.
Pero no lo hizo.
Apenas me bajé yo, el carro partió.
Ella bien cómoda en el asiento trasero. Y yo parado como un reverendo huevón en la vía pública.

Mientras estaba en mi taxi, recibo un mensaje de ella:
"Disculpa Ronnicito, ya no entraba más gente en el carro de Fulano. Espero que hayas conseguido carro rapido".
No le contesté. Es más: borré el mensaje. Y borré su número de mis contactos del celular.

Conclusión uno: si ella me vuelve a decir para irnos juntos, nunca más decirle que sí.
Conclusión dos: inscribirme en clases de manejo URGENTE. Con la grati de diciembre fácil me saco un carrito decente, bonito y económico. Y obviamente, más paja que el del Fulano ese.
Conclusión tres: ella ya fue.

Reflexión: ¿Fui demasiado iluso esperar que ella se bajase del carro en ese momento?

Porque si se bajaba, vaya señal que me estaba mandando. Fácil ahorita estaría con ella, a estas tempranas horas del domingo, y no sentado en la laptop escribiendo esto.

*****
(1) Mi chamba se ha trasladado desde el Centro de Lima hasta San Borja, para sufrimiento mío.

sábado 24 de octubre de 2009

El lente de la cámara


Estoy mirando tu foto.
Estás sonriente, mirando al lente de la cámara, con un polito fucsia de mangas pequeñitas
Corre un viento ligero de primavera (intuyo la estación por la ropa que llevas y el sol que se vislumbra)
y estás parada debajo de un árbol, protegida por su sombra
y sus ramas y sus grandes hojas que están en su lugar, ya no caen.
Y tú estás mirando al lente de la cámara.
Sonríes sin mostrar tus dientes
(creo que en esa época usabas brackets)
pero igual
esa sonrisa para el lente
me arroba.
Porque tienes muchas, muchísimas fotos sonriente y mostrando tu sonrisa abierta y armoniosa
pero yo me quedo con esa foto
sonriendo con tus labios cerrados y perfectos, mirando a la cámara
que yo quisiera haber disparado en ese momento
que yo quisiera disparar en este momento
o dispararla todos los días
desde el momento que te despiertes
hasta el momento en que te duermas arropada con tus frazadas y con mis brazos
e incluso durante tu sueño
velándolo con mi cámara
y mis brazos acomodando tu frazada
porque seguro que durante el sueño sonríes
y yo quiero estar ahi para ver tu sonrisa
y arrobarme con ella.
Mira cómo es la vida
Ahora paso cerca de tu casa todos los días
trabajo ahora por ahi
y el bus pasa siempre frente a tu casa
yo siempre me siento para el lado de la ventana
para ver mejor tu casa
tu balcón (porque ese quiero que sea tu cuarto, el del segundo piso de tu casa donde hay un balcón)
y siempre espero que te asomes
y me sonrías
yo yo enrumbar asi, contento
a enfrentarme con los ogros y las brujas
los calabozos y los dragones
de aquel conjunto de barracas frías donde debo recluirme de 8 a 6
(algunos lo llaman "oficina").
Muchas veces me prometo no volver a mirar tu foto
olvidar el enlace
la dirección, el URL, el "sitio web"
pero mis dedos memorisosos lo teclean por inercia
saben en dónde hacer click
saben buscar tu sonrisa
y he aquí que el arrobo me ha colmado
y he guardado la dirección en mi carpeta "favoritos"
para verla siempre, siempre
arrobarme con ella
sentirme bien
mirando cómo le sonríes
al lente de esa cámara
que yo dispararé
siempre, por siempre.
Soy tu sonrisa
es inexorable
no hay opción.

domingo 11 de octubre de 2009

Olga


Nunca fui muy hincha de la música criolla. Siempre detesté que me la pusieran como "símbolo de la peruanidad", en detrimento de otras expresiones musicales peruanas, como las andinas (huayno, huaylas, muliza, etc.) o las de la selva, que ahora están de moda gracias a los barranquinos afortunados de Bareto. Siempre detesté esa discriminación tácita, ese racismo velado de alabar la música criolla (costeña por excelencia) por sobre la música serrana y selvática. Odio tener que escuchar música criolla a todo volumen en los restaurantes a la hora del almuerzo. Cuando entro a Wong en época de Fiestas Patrias, y veo a los carry boys vestidos de chalán (¿por qué no con trajes típicos de la siera o la selva?) me largo en one a Plaza Vea (donde hay mucha menos gente, dicho sea de paso).

No es tanto que se me haya salido el antropólogo; es un posición (y una ira) muy personal.

Sin embargo, hay algunos (muy pocos) intérpretes criollos a los que les tengo mucho cariño. Creo que Chabuca, cuando canta "Fina estampa" o "Cardo y ceniza" es inigualable. La "China hereje" de los Romanceros Criollos me trae muy buenos y muy gratos recuerdos de la época de la universidad.

Y así muy pocos ejemplos. Por ejemplo, este:





No importa que la canción sea muy quejumbrosa. No importa que sea la historia de un cachudo (y de un cachudo monse, encima, porque perdona a la infiel: "la prueba de hombre doy, te puedo perdonar/por tu mal proceder"). No importa que la letra misma se contradiga (primero dice "Tu mala canallada con otro igual a ti/la tendrás que pagar" y después "Ya te he dicho que soy hombre/y te perdono porque te amo"), total, ¿cuándo ha importado mucho seguir rigurosamente la lógica aristotélica en la música popular? Cojudeces.

No importa nada de eso. Solo importa que cuando escucho cantar esa canción al Zambo Cavero me paro, me acerco a la radio/CD player, le subo el volumen y canto la canción a voz en cuello. Por eso eres distinto, Zambo lindo. Por eso nunca vas a morir, mientras no siga escuchando "Olga", cantada por ti, a voz en cuello y con todo el volumen.

domingo 27 de septiembre de 2009

Inteligentes con plus...



Este perfil de fémina es diametralmente distinta a la bonita-cabeza hueca. Esta es la bonita inteligente: mujer talentosa, de alto IQ, décimo superior en la universidad, muy capaz, de "altas cualidades" (como diría un tal García de la mamita de su hijo), alta ejecutiva de una gran corporación o alta funcionaria del Estado, etc.

Yo, ok, tiene todo eso, bacán, chévere. Pero además es "bonita".

¿Y qué tiene eso de malo?, seguro se preguntan ustedes.

Aquí cito a mi buen tío Zacarías (Zacacho para los patas), que se refirió un buen día a su jefa de la chamba, una lozana y curvilínea cuarentona:

- Manya sobrino, mira a esa hembra. Gana un huevo de plata, tiene maestrías y doctorados, es recontra inteligente, todo lo que quieras. Pero cuando camina por la calle, en lo único que se van a fijar los hombres es en su señor culo.

¿Si o no, querida?

*****
¿Ustedes qué opinan, mis queridos amigos(as)?

lunes 21 de septiembre de 2009

Funcionario público


He vuelto a la administración estatal.

Soy funcionario público. Ya no empleado, consultor, trabajador eventual, CAS. Soy funcionario público.

Me llamaron un martes, saliendo justo de una reu en una ONG, donde con un grupo de colegas íbamos a comenzar una consultoría que implicaba viajes a Arequipa, Cusco y Puno, para monitorear un tema relacionado a la Carretera Interoceánica. Cómodamente sentado en la combi (no es una ironía, lo estaba), recibo la llamada.

- ¿Señor Lionel? Tiene que presentarse mañana a las 8.30 AM en el Ministerio Tal con la señora Fulanita. Usted comienza a trabajar mañana mismo.

Aguanta. Mañana comienzo una consultoría mostra en una ONG de prestigio donde me van a pagar bien. ¿Quien quiere perder tiempo calentando una silla en un Ministerio?

- Disculpe, una consulta: ¿El tema del sueldo me lo van a explicar mañana, cierto?

- Se lo comento de una vez: usted entra con el nivel de Profesional B4 Alfa-Omicrón-Brumario (algo así), y su sueldo va a ser de tanto.

Horror. ¿Tanto? Casi del doble de lo que había pedido, y dos lucas más que la consultoría arriba citada. Por supuesto que acepté. Y heme aquí, en mi oficina en el piso 11 del Ministerio. Soy el coordinador del área, tengo secre (ya mayor, pero eficiente) y un par de asistentes a mi cargo, y el otro mes viene un practicante (esperamos que sea mujer). Manejo el presupuesto de mi gabinete y le reporto directamente al Director General del área en la que estoy.

Y lo mejor de todo: estoy bajo el régimen laboral de la actividad privada. O sea: catorce sueldos al año, vacaciones, CTS, EPS, etc. Y el local del ministerio es cerca a mi jato (llego en cinco minutos). Calculo que la chamba me durará, en el peor de los casos, un par de añitos (hasta que salga este Gobierno, se entiende). Ya estoy sacando cuentas de los nuevos bienes que adquiriré...

Me han dicho que engordaré, más de lo que ya estoy. Quizá a fin de año pase los 100 kilos (lo máximo que llegué a pesar fueron 90.5 kg en una temporada de descontrol culinario). Que me volveré un típico servidor público ventrudo y decadente. Quien sabe, de repente es cierto. No importa; lo trascendental ahora es afanarme en la chamba, no embarrarla y ahorrar platita (suerte que solo me falta un ciclo para acabar la maestría).

Y si de verdad llego a pasar los 100 kg, ustedes serán los primeros en enterarse.

P.S. Y esto te lo dedico a ti, chata basura que me choteaste por ganar poquito: ahora gano el doble que tú. ¿Ya ves? La vida da tantas vueltas...

domingo 6 de septiembre de 2009

¿Un vaso más?


Cuando quiero determinar el grado de machismo, tolerancia y/o autoritarismo de un pata cualquiera hacia su respectiva esposa / novia / enamorada / amiga con derechos / chica-con-la-que-sale, empleo un indicador muy sencillo: el vaso adicional.

Durante una reunión de patas y sus parejas, llega siempre el momento en que, tras muchas botellas trasegadas, mucho alcohol en la sangre y mucha evidencia de ebriedad por parte de ellos, ellas deciden ponerle fin (o intentar ponerle fin, más que sea) al consumo de licor de su consorte por esa noche.

Es así que, tras haberse servido él un nuevo vaso de licor, ella le dice:

- Mi amor, ya no tomes más, ya has tomado mucho.

Eso simplemente. Y la respuesta del macho es lo que me interesa:

- o le hace caso y deja de tomar,
- o no le hace caso, y sigue tomando. Esto último puede ir acompañado de varios detalles adicionales: un gesto de "no fastidies, déjame tomar" hasta un concreto y sonoro "no jodas".

Esos adicionales me permiten, a su vez, medir el grado de machismo, o de simple atorrantez, de los sujetos.

Y déjenme decirles que entre muchos de mis amigos y conocidos, distinguidos profesionales de las Ciencias Sociales, funcionarios públicos o directivos de ONGs, con maestrías y todo, he encontrado bastantes casos de la segunda respuesta. Y muchos de ellos, además, con su buen aderezo: el "no jodas" queda chico.

Y ustedes, machos que siguen este blog, ¿cuál de las dos respuestas dan?